Yolanda Castillo, Una herencia de fe, a nuestro Señor de Esquipulas

Son las 4 de la mañana, tras el silencio de la fría madrugada de estos días de enero suena la primera campanada en la parroquia “Señor de Esquipulas”, ubicada en el barrio Claudia Chamorro del municipio de Siuna, para la profesora Yolanda Castillo es hora de dejar su cama y caminar hasta este emblemático templo para participar en el novenario del también llamado “El Cristo Negro”, que inicia el 06 de enero de cada año y el que venera desde joven como una herencia de fe, de su mamá Agustina Valle (q. e. p. d.).

“Desde muy joven participé con mi mamá en las actividades del Señor de Esquipulas, recuerdo que un grupo de señoras se juntaron para rezar el novenario donde doña María Escalante, quien habitaba en el barrio 19 de julio, la rezadora era mi mamá, Agustina Valle; cuando doña María Escalante muere el Santo le queda a mi mamá y ella continua con la tradición de celebrarlo, pero ya en el barrio Pedro Joaquín Chamorro sector 1, lo rezó por muchos años en su casa, hubo un tiempo que mi madre se trasladó a vivir a Managua, pero en enero ella se venía a cumplir con su tradición”, relata la profesora Castillo.

Desde el corredor de su casa, sentada en una silla mecedora no puede evitar conmocionarse al recordar que su madre, (Tina Valle) murió un 24 de abril del 2002, en ese momento, decidió trasladar el santo hacia su casa, iniciando así en el 2003 a realizar el novenario como una forma de mantener el legado de fe de madre.

“A estas alturas tengo 19 años de rezarle, desde entonces mi fe ha permanecido intacta y continuaré con esta tradición hasta que Dios me preste vida”, adelanta.

Su vida

La profesora Castillo trabajó por mucho tiempo en la parroquia como catequista de bautismo, además fue docente en el Instituto Público Roger López Borge, durante los 19 años que le ha rezado la novena al Señor de Esquipulas ha dejado su aguinaldo especialmente para realizar la actividad.

“Económicamente se gasta, pero eso no ha sido impedimento para que yo lo celebre, los rezos inician a las 4 de la tarde y la gente que me acompaña en la novena a veces traen refrigerio, o sino lo pongo yo, pero durante los 9 días compartimos algo pequeño, el día 14 que es la vigilia viene gente de otros barrios y terminamos el rezo hasta las 12 de la media noche, esta es mi devoción y lo hago sin ningún interés”, explico.

Actualmente Castillo con 66 años de edad, trabaja desde la religión como directiva en su barrio, “debemos de estar organizados en los barrios como una sola iglesia, ya tuvimos la primera reunión donde participaron más de 30 personas y les expliqué sobre las últimas noticias de la iglesia y lo que estaba orientando el sacerdote”, contó.

Devotos que la acompañan en el novenario

Llegamos en el momento exacto para realizar la entrevista, ya casi las 4 de la tarde y los fieles devotos se acercaban a casa de la profesora Castillo para acompañarla en el rezo; entre las primeras al llegar fue doña Ángela Torrez Jarquín, quien nos contó que ella asiste a este novenario desde hace mucho tiempo, “yo antes asistía a la iglesia, pero desde que lo reza doña Yolanda, pues lo hago aquí, me queda más cerca, nunca he fallado, Dios siempre me da la fuerza para estar aquí, son muchos los milagros que he recibido y estoy muy agradecida” confesó.

Pregunta.  ¿Será que hasta ahí llegue la tradición familiar?

Repuesta. Tengo una hija, Jessica, ella se comprometió a continuar con esta costumbre.

 

 

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