Profesora Eladia López Rivas 38 años en las aulas de los colegios de Siuna

Pese a sus más de 20 años retirada de las aulas de clases, la profesora Eladía López Rivas de 82 años, es recordada por muchos de sus alumnos que formó desde la primaria y otros en la secundaría del desaparecido instituto Juan Francisco OnSang, hoy Róger López Borge.

Su paso por las aulas durante 38 años le marcó la vida, el bullicio de sus estudiantes y la convivencia con ellos es lo que más añoró en los primeros años de su jubilación.

La carrera docente de esta veterana profesora data desde 1960 con la asignatura de actividades prácticas la cual era su pasión ya que es amante al arte.

La profesora Eladia López junto a un grupo de sus estudiantes.

“Soy una docente que cuando emprendí mi carrera en 1960 lo hice con el amor y el entusiasmo más grande que podía largar mi corazón y mi alma, como habrá muchas, pero en mi caso el entusiasmo era porque la asignatura se trataba de Actividades Prácticas me encanta todo lo que es arte, además impartía la asignatura de Alimentación y Nutrición”, recordó.

Sus primeros años como docente los inició en el desaparecido Colegio Mixto y después en el Maura Clarke, luego fue trasladada a la secundaria del instituto Juan Francisco OnSang.

Docencia cambió su vida

“La docencia me hizo hacer un giro de 360 grados, y pasó a ser muy importante donde me quedaron cosas muy grabadas una de ellas los “valores”, si bien uno sabe de valores por lo que te enseñan tus padres y la escuela”, destaca.

“Me jubile (1998), pero mi experiencia frente a alumnos fue muy bonita, le doy gracias a Dios, por haberme permitido ejercer esta enorme labor, conocí a muchas personas e hice muchas amistades, en mi clase salíamos de día de campo con los alumnos y eran muy alegres, me llevaba bien con todos mis compañeros de trabajo que al igual que yo ejercieron esta loable labor” recordó la maestra.

A pesar de los inconvenientes de la profesión la maestra refirió que cuando el trabajo se realiza con pasión y amor dentro de un aula y se empieza a dar clase todo se vuelve interesante por la convivencia que hay entre alumnos y maestros.

“Favorecer el diálogo, la escucha, las dudas de algunos ayudan a crear hipótesis, enriqueciendo los diálogos por relatos que abordan a discusiones sencillas pero aclaratorias” enfatizó la maestra.

Señaló que “todo se transforma en placer cuando la clase comienza, estoy convencida que la educación es un espacio de intercambio entre docente y alumno, con la finalidad de construir saberes desde los que ya poseen”.

A criterio de la profesora el trabajo del docente no es solo en el aula de clase, sino también en casa, porque tienen que planear con anterioridad la clase que van a impartir al día siguiente.

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