Niña es abusada por su padrastro y golpea a su conyugue en Bonanza Caribe Norte

Juan F. Hernández Cruz, de 26 años, abusó sexualmente de su hijastra de iniciales I. Y.S.M, de tan solo 10 años.

El hecho ocurrió el 12 de febrero en la comunidad de Kukalaya, a 24 kilómetros del área urbana de Bonanza, Costa Caribe Norte de Nicaragua.

El despiadado se encontraba en estado de ebriedad, primeramente, golpeó a la mamá de la niña y luego se llevó a la menor a la montaña donde abusó sexualmente de ella.

Las Victimas son originarias de Río Blanco, pero la menor se crio en Alamikamba y vivía en Kukalaya, donde ocurrió el hecho.

La madre de la menor declaró que el agresor llegó a las 3:00 de la madrugada en estado de ebriedad de pronto le dio un garrotazo lo que le provocó un desmayo, luego arrastró a la pequeña y la llevó al monte, donde el hombre violo a la niña.

La pequeña quedó abandonada en el monte y a como pudo salió a las 5:00 de la mañana en busca de ayuda, unos vecinos al ver el estado de la niña le brindaron ayuda y procedieron a buscar a la mamá, quienes la encontraron golpeado, de inmediato pusieron al tanto a las autoridades de la Policía Nacional.

Ambas reciben atención médica y especializada en el hospital de Bonanza y el Ministerio de la Familia de la localidad.

El abusador fue identificado como Juan F. Hernández Cruz, de 26 años, quien después de cometer el delito se dio a la fuga y ahora es buscado por la Policía Nacional.

Estrategia que utilizan los abusadores

La psicóloga de Uraccan Recinto las Minas, Vania Chavarría Vigil, manifestó que  las estrategias que utilizan los abusadores sexuales para llevar a cabo su delito contra niñas, niños y adolescentes, es que se ganan la confianza y se hacen amigos o amigas para cometer el hecho. Los espían, estudian el entorno de la víctima.

“Generalmente el abusador es amigo, es familia o vecino, por eso es importante mencionar que dentro de los lugares más vulnerables se encuentran la Familia y la escuela, es por eso que tenemos que ser más desconfiadas y saber con quienes están, que están haciendo, estar pendiente de todo lo que hacen nuestros hijos e hijas”, enfatizo la psicóloga.

Muchas veces les regalan juguetes, caramelos o algo que le llame la atención a los niños, para ir entrando en confianza.

Cuando el abuso es dentro del entorno familiar, la niña, niño o adolescente empieza a darse cuenta de que algo no anda bien, ya sea porque se lo comentó a alguien o porque ve la insistencia del abusador de continuar con este tipo de “juego”. Comienzan a revelarse, a decir que no quieren, se rehúsan a hacer lo que el abusador les obliga, el abusador recurre a la violencia, hace uso de su poder y autoridad y comienza a amenazar a la niña, niño o adolescente para que no comente lo que está ocurriendo, logrando el silencio a través de la amenaza a su vida o a la de sus seres queridos e incluso a la de él.

Cómo viven esto las niñas y niños: Se observa un rechazo abierto a estar cerca del abusador, la persona buena y querida se transformó en un ogro, la transformación física que ve en el abusador cuando está cometiendo el delito les causa mucho miedo, por eso puede ser que llore, se enoje o se esconda cuando lo ve o lo obligan a estar con él. Se observa este comportamiento como malacrianza o rebeldía.

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Jindriska Mayorga

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