Nicaragua recuerda 90 años del terremoto que sacudió Managua

El 31 de marzo de 1931, hace 90 años, Managua fue sacudida por un sismo de 6º grado en la Escala de Richter que causó grandes daños en la capital.

El terremoto fue un duro golpe para Managua y todos sus habitantes que estaban en función de la celebración de la Semana Santa y esa mañana del 31 de marzo de 1931, cuando fueron sorprendidos por el movimiento telúrico.

A las 10:22 minutos de la mañana, la naturaleza contrarió los planes de la población capitalina, y se manifestó de una forma desastrosa la tierra tembló fuertemente, un ruido como el de una explosión que fue lo suficientemente fuerte para destruir la mayor cantidad de casas y edificios, construidos en su mayoría de adobe y taquezal, provocó una inmensa nube de polvo, durante varios minutos, las gentes corrían enloquecidas, atropellándose unas con otras, cayendo aquí y allá, unas para levantarse de nuevo, otras para no levantarse más; al irse disipando la niebla, se pudo apreciar la catástrofe.

La mayor cantidad de víctimas mortales se encontraban en la penitenciaria de la ciudad ubicada en donde posteriormente fue construido el antiguo Estadio Nacional (epicentro del terremoto), y en los Mercados Central y San Miguel, que fueron tumbados por el sismo.

El terremoto provocó una serie de incendios a causa de las materias inflamables de las boticas y comercios y las cocinas de leña, el mayor de los incendios devoró más de veinte manzanas del radio central de la ciudad; los incendios resultaron ser más dañinos que el terremoto mismo, los marines usaron cartuchos de dinamita para demoler los edificios no destruidos y controlar los incendios, las explosiones causaron más destrucción que el mismo terremoto, se contabilizaron entre “…1,200 y 1,500 muertos, más de 2,000 heridos y 36,000 damnificados; el daño económico para la capital fue de 35 millones de dólares en pérdidas”, nos relató el compañero Clemente Guido en 2019.

Managua en la actualidad:

Hoy, Managua tras 14 años el Gobierno, luce una imagen renovada, los espacios públicos dignificados, los parques remodelados, el área del lago transformada en una zona de atracción turística, calles adoquinadas, modernos pasos a desnivel: el rostro de la capital es profundamente diferente a la ciudad excluyente, sucia e insegura que en años anteriores se observaba.

Fuentes: Barrica Digital y 19 Digital

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