Margot Morales, innovadora y apasionada vendedora desde su adolescencia.

Procedente de la comunidad el Corozo municipio Mulukuku, Margot Morales Cáliz, hija de Martina Cáliz y Francisco Morales, nació dentro de comodidades económicas de las que gozaba su familia, mismas que se interrumpen con la separación de sus padres cuando tenía tan solo  10 años de edad, situación que los obliga a emigrar hacia la Ciudad de Siuna Caribe Norte.

“Iniciamos de cero y eso provoco mucho dolor a mi madre Martina Cáliz, nuestra vida estaba experimentando un cambio radical, pero eso no nos detuvo, pues desde ese momento nos dimos cuenta que debíamos continuar e iniciamos a vender, vendíamos; buñuelos,  Hojaldras,  arroz con leche, atol en temporadas de cosecha de maíz”.

Una niñez estudiando  y trabajando

Iniciar sus estudios primarios significó otro factor que debía ser atendido a diario y con mucha dedicación  como sus ventas, “Inicié mis estudios sin interrumpir las ventas en la Escuela Pedro Joaquín Chamorro, ahí saque primero y segundo grado, los otros años de primaria los curse en la Escuela Concepción de María San pablo La Gasolina en el año 2003”.

A la edad de 15 años se unió a su primer compañero de vida con quien después de tres años de relación  procreó su primer  hijo  Josiel Benavidez  Morales, este nació a sus 18 años de edad, su compañero la abandona un mes antes del nacimiento de su hijo, esta  etapa detiene sus estudios y  su vida de comerciante e inicia uno de los periodos los cual cataloga como “los peores de su vida”.

Vida de madre soltera

“Quedarme sin compañero me afecto mucho, pero me impulso para poder retomar el negocio, iniciar con mi primera etapa de estudios de secundaria los cuales saque a distancia en el Instituto Sabatino La Esperanza, cursando de primero a tercer años en ese periodo y con 20 años de edad, inicio otra relación y nace mi hija Rebeca Gaitán Morales, cambie de modalidad de estudios, por las mañana trabajaba en un restaurante, preparaba la venta mi negocio y por las noches estudiaba,  al mismo tiempo cuidaba a mi hijo, asumí mi responsabilidad como madre  y me llevaba a mi hija a clases, nada me impidió continuar” relata la joven .

Ayudada por su madre instalan un pequeño comedor en la comunidad El Hormiguero, pero, no resulto, la inseguridad en la zona las obligó a regresar a la Ciudad de Siuna, donde retoman con más fuerzas la venta de productos por la calle.

Universidad URACCAN lugar de ventas que hizo crecer su negocio.  

Motivada por unos estudiantes de la época decide frecuentar con su venta de hornados de harina y maíz en las instalaciones de la universidad URACCAN en el año 2007, fue en ese periodo que el negocio empezó a dar muy buenos resultados e incrementaron la cantidad a vender, de ser solo pan de harina y maíz, paso a vender, enchiladas, repochetas y tortas de banano.

“En el año 2011 nuevamente quede embarazada de mi último hijo Snider Misael Morales Cáliz, este embarazo me provoco serios problemas familiares y otra vez paso un periodo muy duro, pero logre salir, eso me ha caracterizado, soy consistente y con la ayuda de Dios siempre logro salir adelante”.

Acoso callejero 

Margot ha sido víctima del acoso callejero, sin embargo eso no la ha detenido para seguir ejerciendo su trabajo “cuando uno es vendedor suele pasar que las personas y  más los hombres piensan que andamos en la miseria y no es así las vendedoras simplemente vendemos, es nuestro trabajo, pero, a mí  me acosaba siempre un señor, me veía de forma morbosa y me decía cosas ofensivas, otros en la calle usan términos despectivos como; – tenes rica la enchilada, a como das las tajadas o quiero tu pico – términos a los que no pongo mayor atención, pues soy una persona con una autoestima muy elevada e ignoro esos comentario” refirió.

Estudiante universitaria, vendedora apasionada y consejera juvenil.

A pesar de los obstáculos que se le presentaron en la vida Margot logró egresar una carrera universitaria. Actualmente se encuentra en el proceso de defensa monográfica para optar al título de Licenciada en Ciencias sociales con mención en desarrollo local, en la universidad URACCAN, “estudiar desarrollo local me ha potenciado los conocimientos, además la universidad me ha preparado para innovar y eso me ha permitido meter otras líneas de  productos a mi negocio y saber administrarlo mejor, de salir a la calle a pies a vender, ahora he adquirido una moto que me moviliza a los lugares que vendo, más en  la universidad”.

Su trabajo le ha permito conocer a muchas personas con quienes se ha familiarizado y esto le permite brindarles consejos “yo aconsejo a los chavalos todos me conocen y muchos confían en mí, me cuentan sus problemas y me piden asesoramiento cuando quieren emprender algún tipo de negocio y eso me hace muy feliz, saber que los chavalos confían en mí y yo poderles ayudar”.

Con su labor ha podido arreglar su casa, comprar muebles y sobre todo sobrevivir con su familia, además de ampliar la variedad de productos con los que inicio.

Sus sueños y metas.

Margot se describe como una persona; trabajadora, luchadora, amigable, alegre y con muy buena autoestima,  de pequeña soñó estudiar para belleza o para chef, pero no logró estudiar ninguna de esas dos profesiones, su meta a realizar una vez culminada su carrera profesional es aperturar su   propio restaurante y convertirse en líder de su propia empresa y así ayudar a otros con empleos.

Nunca hay que rendirse.

Desde la promotoria de URACCAN en defensa de la mujer venimos ayudando a jóvenes con embarazos a temprana edad y para ellas mi mensaje es “nunca se rindan, los hijos son una bendición de Dios, ellos no son un atraso o un estorbo para continuar y yo soy una prueba de que se puede; trabajar, vender, estudiar y crecer a nuestros hijos o hijas”.

“Nunca nos rindamos y vayamos siempre de la mano de Dios, además la universidad URACCAN, nos da la oportunidad de innovar para poder superarnos y ser personas de bien para la sociedad” relata.

 

 

 

 

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