El milagro del Señor de Esquipulas en el corazón de Fátima Nayara

Tras ocho largas horas de espera en los pasillos del hospital La Mascota de Managua, donde su hija era operada a corazón abierto en la cual aferró todas sus esperanzas al cristo negro de Esquipulas, Kenia Lisseth Gaitán Picado recibió noticias “la operación fue éxito”, pero el estado de su pequeña bebe de 7 meses era reservado y por ello debía permanecer en la sala de cuidados intensivos.

Ese 02 de octubre del 2017 inició un periplo de tres meses en los que en muchas ocasiones llegó a perder las esperanzas e imaginaba lo peor, pero pudo más su férrea fe, al milagro que día a día le imploró al Santo.

Hoy tras cuatro años afirma con toda claridad que la vida de su hija es un milagro que ha recibido del Señor de Esquipulas, al santo que ella ha venerado desde hace 27 años.

“He recibido un milagro del Señor de Esquipulas y ese milagro se llama Fátima Nayara Obando Gaitán, mi pequeña hija de 4 años, ella es un caso especial” refirió Kenia Lisseth.

La enfermedad

Fátima Nayara en la sala de cuidados intensivos de La Mascota.

A los dos meses de nacida a la pequeña Fátima Nayara le descubrieron una enfermedad por la cual debía ser intervenida quirúrgicamente del corazón, la cual después de varios estudios y exámenes se concretó a sus 7 meses, quedando en cuidados intensivos durante los próximos 3 meses.

Como si fuera poco la niña debió someterse a una traqueostomía pulmonar, “ella pesaba 7 libras en ese entonces”, recuerda su madre.

“Durante la operación tuvo once paros y luego convulsionó, pero mi fe en el Señor de Esquipulas ha permitido que este conmigo”, relató.

Durante esos duros momentos fue cuando Kenia Lisseth invocó día a día el llamado santo de los milagros, “Señor de Esquipulas por favor ayúdame, permite que mi hija se queda conmigo, déjala a mi lado que yo luchare por ella y la llenaré de mucho amor, te prometo que peregrinare con ella cada año de por vida”.

Fátima nació en febrero del 2017, fue operada el 2 de octubre del mismo año y salió un 21 de diciembre de cuidados intensivos.

Evolución

A partir de esa fecha la niña ha ido evolucionando, sus terapias no le fallan están puntual con los médicos, más las terapias que Kenia Lisseth le da en casa, “gracias a Dios sobre todas las cosas, a la fe que le tengo a Esquipulas, mi hija ha tenido un progreso significativo, ella es un milagro” cuenta.

Enfrentará nueva cirugía

Para esta madre admirable ha sido un proceso difícil y una lucha constante, porque a la pequeña Fátima Nayara la siguen valorando entre 7 y 8 doctores de diferentes especialidades, a finales de este mes será remitida nuevamente a cirugía, pero esta vez de un riñón, son secuelas que le han quedado de los mismos antecedentes de cardiopatía que ella tiene.

Fátima Nayara fue muy deseada por sus padres “es mi única hija, la deseaba con todo mi corazón y ahí la tengo por un milagro”.

No caminaba ni hablaba, anduvo un tubo de traqueotomía pulmonor por mucho tiempo, pero cuando se lo quitaron empezó a caminar y a hablar, la fe mueve montañas, dice.

Fátima Nayara, ya va a clases, este año volverá a entrar a quirófano.

Es por eso que cada año, Kenia Lisseth peregrina al Señor de Esquipulas descalza con su pequeña hija en brazos, entra de rodillas en compañía de su hija Fátima Nayara a la parroquia donde la imagen permanece todo el año.

“No debemos de renegar, solo pidamos con fe y tengamos paciencia, no hay nada que no podamos soportar, más si vamos de la mano de Dios”, recomendó.

En Señor de Esquipulas es el Santo Patrono del municipio de Siuna, su veneración de remonta desde hace 103 años y trasciende las fronteras de este municipio, ya que miles de personas llegan procedente de Managua y otros departamentos el país a su peregrinación.

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Jindriska Mayorga

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