De Pueblo Nuevo a Barrio Dolores Marín Peralta

“Pueblo Nuevo” así se le conocía a uno de los barrios más legendarios del municipio de Siuna, solo habían 8 casas, los jefes de familias permanecían sumergidos en las labores mineras y en la crianza correcta de sus hijos e hijas, los pequeños disfrutaban de la asolada trocha construida por la empresa minera, al pensar en el pasado, se llenan de nostalgias los habitantes de antaño.  

Guillermo Almanza, Paula Mendoza, Napoleón Rivas, Paula Díaz, Juan Acuña, Pablo Dávila y Peto Montenegro fueron los fundadores del Pueblo Nuevo, que tiempo después por la desgarradora historia que vivió una familia habitante de esa zona, decidieron nombrarlo Barrio Dolores Marín Peralta.

En el año 1960 la familia Montenegro Ríos, decidió comprar un terreno a las afuera del bullicio y la algarabía que disponía la ciudad de Siuna, por eso se trasladaron a Pueblo Nuevo, desde esa fecha han vivido en la misma casa, sin querer dejar el barrio bajo ninguna circunstancia.

Francisco y Daniel Montenegro Ríos, dos hermanos que han permanecido en dicho barrio, nos relatan la historia del desarrollo y progreso que han tenido las familias habitantes de esta zona, desde cuándo cambió de nombre y las razones que llevaron al consenso de nombrarlo de esa forma.

La mañana del sábado 24 de junio de 1978, la guardia somocista decidió atacar a los guerrilleros revolucionarios que permanecían en las montañas más cercanas al pueblo, dirigiéndose a ellos y por una mala información atacaron a la familia de la señora Dolores Marín, quienes estaban desarmados en su casa de habitación, sin poder responderles, murieron Francisco Marín, Pedro Marín, Pedro Valle Méndez, Rosario Peralta Marín y desde luego la señora Dolores Marín Peralta, fue una masacre, todo el pueblo lloró y se lamentaron por dicho acontecimiento, ya han pasado 40 años pero todavía permanecen los recuerdos de esta familia honrada y trabajadora, que no merecía morir de esa manera.

Francisco recordó como su infancia fue tan dulce e inocente, que aunque la economía era muy baja, las familias eran felices, existía la complementariedad y hermandad, el barrio se fue poblando porque después la misma empresa minera, administrada por canadienses decidieron construir casas y donarlas a trabajadores, desde entonces, el barrio Dolores ha ido creciendo poco a poco, en la actualidad hay 95 casas, se ha poblado rápidamente pero continua habiendo hermandad y solidaridad entre los vecinos.

Tradiciones, historias, creencias

Como todo lugar están llenos de historias, creencias y desde luego tradiciones, los hermanos Montenegro recordaron como antes se reunían las familias a celebrar las purísimas, en honor a la virgen María, tradición que se sigue conservando, puesto que el pasado 07 de diciembre del 2018, la población se alborotó al son de los cohetes y triquitracas cantándole a la Concepción de María.

Una de las anécdotas más recordada es cuando Napoleón Rivas o Polo como popularmente se le conocía, decidió hacerse invisible; él conocía a un señor llamado Santos Donaire, según sus leyendas, el señor Donaire practicaba rituales de magia negra y persuadió a Polo para que lo acompañara a uno de esos rituales, una noche de martes, decidieron irse a lo alto del cerro Potosí (muy reconocido en Siuna); estando en ese lugar procedieron hacer todo lo relacionado al rito satánico,  Santos advirtió  a Polo que debía permanecer callado e inmóvil, porque al finalizar los dos se harían invisibles, cuando ya estaban a punto de convertirse, contaba Polo, que sintió miedo y exclamó “La sangre de Cristo” (risas); desde esa época todo le daba miedo y decía que la cegua y el mico lo perseguían.

Sobre la Educación.

La niñez Siuneña y por ende los que habitaban en Barrio Dolores, tuvieron muchas opciones de educarse, uno de los colegios de primaria con más prestigio en la zona, fue el Merignol Americano, quien era dirigido por monjas y sacerdotes, de igual forma para los que no eran católicos estaba la Escuela Morava, que era dirigida por creoles, actualmente sigue en funciones pero está a cargo de dirigentes misquitos y del Ministerio de Educación del país.

 Otra de las iniciativas que tuvieron los empresarios canadienses fue la construcción de escuelas públicas, donde los hijos e hijas de trabajadores y población en general podían educarse, una de ellas fue ubicada en la zona conocida como la luz, (ya desaparecida), y la otra estaba localizada en el barrio Mosquito town, ahora llamado Moskiton y la escuela actualmente es parte del Ministerio de Educación y es llamada Rafaela Herrera, bueno, según la historia las maestras eran de Siuna y algunas traídas desde Bluefields.

 Cada rincón del barrio Dolores Marín esta acondicionado por la historia; muchas familias como los Montenegro, Siles, Álvarez,  Zeledón, Flores, los García, Treminio, entre otras, han logrado  establecer sus raíces y posicionado en los pensamientos de cada Siuneño o Siuneña, es inevitable no conocer este rinconcito que es parte de esta gran ciudad; han sobrevivido en parte a la minería y a la agricultura, pero ahora es notorio el progreso y desarrollo que ha tenido esta zona olvidada por los gobiernos municipales, cuenta con luz eléctrica, agua potable (que necesita mejoras), escuela primaria, iglesia católica y evangélica, un cuadro de beisbol, una cancha abierta donde las nuevas generaciones se recrean, es decir de 8 casas a  un gran pueblo.

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